Se dejo caer en los brazos de su madre
suspirando entre lagrimas el dolor que sentía,
no fue esto sino el principio, pero esa mujer la sostenía.
Aquel dolor indescriptible eran millones de sentimientos:
Culpa, rencor, desanimo, frustración, el infierno la visitó.
Y era su madre quien en silencio recibía sus lágrimas,
era la persona a quien mas amaba, estaba allí en sus brazos,
no había respuestas a sus muchas preguntas
no importaba, el solo hecho de verla llorando desconsolada era suficiente.
Nunca dejo de sostenerla, nunca dejo de besarla en silencio
hizo todo cuanto pudo para calmar su agonía.
Su alma estaba atribulada, al punto de sentir que moría.
Entonces recitó una plegaria en su mente:
Aun tienes compasión de mi ¿No es cierto?
La has enviado a ella para que alivie mi corazón.
¿Cómo es posible tener tu amor, aun cuando te he fallado?
¿Es cierto que miras a los mortales desde donde estas? ¿Sabes lo que he hecho?
Sabes todo. Entonces, ¿porque me ofreces esta oportunidad de consuelo?
Siento que muero, siento que mi corazón se quema con el fuego del infierno,
libérame de este tormento, ponle fin a mis pensamientos
has que duerma con el sueño eterno
permite que mi alma encuentre la paz en un largo invierno,
que mis ojos se cierren para no ver nunca mas este cielo
absorbe el dolor con tu beso,
amada muerte dame el beso eterno
y deja que descanse apoyada en tu seno,
borra mis pensamientos, no quiero este desconsuelo
sepúltame en torturas carnales, pero llévate mi corazón y sus sentimientos
te ofrezco mi alma, arráncala de mi pecho
déjame como un ser vacío que solo sienta el dolor en sus huesos
roba mis recuerdos y échalos en el lago de fuego,
has que la profunda oscuridad lo invada todo
necesito sentir que estoy muerta de nuevo...
Luego de rogar en silencio se sintió segura y protegida,
era su madre quien la acompañaba en aquella agonía.
La fuente inagotable de su tristeza no cesaba
llenando cada espacio de su ser con inevitable amargura.
Entonces se aferró fuerte a ella y quizo que el tiempo se detuviera,
pero nadie tuvo compasión con las que se hallaban sumergidas en la pena
el tiempo siguió andando y nunca hubo alivio
ya no había vuelta atrás.
Los errores cometidos juzgaron y dictaron su condena:
Serás sepultada con tus sentimientos y recordaras con amargura toda tu vida.